Fotografía de Eliza Chohadzhieva

Pablo Torres ya apuntaba maneras en el mundo de la vela desde pequeño. Con tan sólo siete años, el sevillano comenzó sus andaduras en la vela ligera, concretamente en la clase Optimist. Más tarde, coincidiendo con su etapa juvenil, Torres probó suerte en la clase Láser Radial logrando proclamarse subcampeón nacional y vencedor del ranquin en la temporada 1999/2000. A continuación, dio el salto a la clase 470 para formar parte del equipo preolímpico español alcanzando resultados meritorios, número uno juvenil y quinto absoluto nacional en la temporada de 2003/2004.

Auténticas pasiones por el mar y por la navegación, que situaron al regatista frente a una gran aventura, dar la vuelta al mundo a bordo de la Nao Victoria en 2004 tras un año intenso y lleno de victorias en el equipo preolímpico.

Este largo viaje, acompañado de grandes expertos en regatas oceánicas como José Luis Ugarte, le llevaría a involucrarse en un audaz proyecto, la construcción de su propia embarcación para competir en la regata Mini Transat gracias a uno de sus patrocinadores, Puerto Sherry.

 

P. ¿En qué momento se planteó pasar de la vela ligera a la vela oceánica?

R. El veneno de querer navegar en regatas oceánicas viene tras la oportunidad de dar la vuelta al mundo en la Nao Victoria acompañado de grandes expertos como José Luis Ugarte. Cuando el constructor del barco me lo propuso, dejé el 470 y me metí de lleno en el proyecto. Fueron dos años a bordo de la Nao Victoria. Reconstruimos el barco al completo y una vez que lo conseguimos, salimos en octubre de 2004 rumbo hacia Japón.

A parte, de marinero me subieron a jefe de guardia y estaba súper implicado. Me gustaba mucho. En 2006 se acabó, así que regresé a Cádiz para acabar mis estudios de ingeniería técnica naval. Como proyecto de fin de carrera hice un barco, un Mini Transat. En la Nao Victoria siempre hablaba con Ugarte sobre la idea de intentar correr con este barco. Por lo que, en 2007 tras acabar la carrera, me fui a Valencia donde acababa de ser la Copa América. En ese momento, allí estaba un poco el centro de la vela. Tiré para allá y empecé a trabajar sacando gente a navegar y demás. Entonces, surgió la idea de diseñar y construir un barco. En 2008 me alquilé una nave y empecé con mi proyecto.

P. ¿Por qué ese barco y no otro?

R. Porque la regata Mini Transat es la antesala a las regatas oceánicas más grandes. Los buenos han pasado antes por este barco. Aquí es donde se prueban las innovaciones. Es la clase ideal para aprender a navegar regatas de altura.

P. Entonces se puso manos a la obra con la construcción de ‘El bicho’, ¿no? ¿Por qué ese nombre?

R. Tiene muchas connotaciones… A Ugarte le llamábamos un poco el bicho (risas).

P. ¿Cómo fue la construcción?

R. La construcción fue muy larga. Aunque estudies ingeniería técnica naval no tienes ni idea de cómo se construye. Entonces preguntas, bicheas, cometes errores y vuelves a hacer.

El casco y la cubierta se construyeron en el CN de Valencia. No fue hasta el 2010 cuando el barco, los móviles y la cubierta se trasladaron hasta Sevilla.  Allí hice todo el montaje en una nave. El barco se echó al agua en Puerto Sherry en diciembre de 2011. Pero vamos, no se acababa ahí… Cuando salía a navegar, rompía cosas. El no tener ni idea. Había que seguir trabajando, poner todo a punto… Hasta que en 2013 ya pude tenerlo listo y lo llevamos desde Cádiz a Valencia navegando. Una vez en Valencia, se transportó hasta Francia por carretera. Y bueno en la medición, hubo complicaciones y no pudimos pasarla. En la siguiente regata, haciendo el transporte con un amigo, surgió un temporal y saltaron los timones.  Estaba agotadísimo de la construcción y perdí el barco. Tuve que dejar que se hundiera.

P. Tras el hundimiento del barco, ¿qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza?

R. Estaba muy tocado. Pedimos ayuda y nos recogieron en unas lanchas. El barco se quedó allí a la deriva. Al día siguiente, alquilé una lancha y fuimos a intentar recuperarlo, pero no hubo forma. Tuvimos que dejar el barco a apenas 70 millas de la costa. La sensación de impotencia era enorme, pero tuvimos que dar el barco por perdido. En ese momento tuvimos mucho apoyo y en mi cabeza rondaban ya nuevos diseños e ideas. Confiaba que el seguro del barco fuera a pagar pronto. A las semanas regresé a Sevilla intentando armar un nuevo proyecto, pero el seguro del barco no respondió, alegaban una serie de cosas para no pagar. La impotencia era cada vez más grande.

P. ¿Renegaste en algún momento de la idea de embarcarte de nuevo en el proyecto?

R. No, más o menos lo tenía claro. No me imaginaba ni me imagino haciendo otra cosa. Incluso cuando el seguro me dijo que no, estaba en Sevilla volviéndome loco. Me ofrecieron un trabajo en la escuela de vela de Valencia y no estaba a gusto. Es que lo quería hacer, me faltaba eso por realizar. Tras un tiempo, surgieron otros trabajos. Primero en la escuela de vela de Isla Canela y después como constructor de barco por Italia. Allí fue donde aprendí. Estuve dos años de constructor de embarcaciones de regatas intentando ahorrar con la idea de querer construir, montar otro proyecto o comprar un barco. Mi objetivo era aprender a navegar bien en este tipo de regatas.

En la salida de la Mini del año pasado, pedí dos días libres en el trabajo, cogí el coche  y me planté allí. Ya tenía bicheado algo, me planteaba la idea de si comprar otro barco o no. Como en todo, surgió la magia y la oportunidad de comprar este barco a un precio razonable. En noviembre compré el barco y en enero por fin llegamos a un acuerdo con el seguro. Así que en marzo me planteé intentarlo de nuevo con el ‘Bicho II’.

De esta manera estoy cumpliendo de alguna forma el contrato de patrocinio que firmé con Puerto Sherry para el primer barco.

P. Tras el incidente del barco, el Trofeo Marie-Agnes Peron ha sido su primera regata ¿Iba con algún temor?

R. Hombre al principio iba con un poco de estrés. Estaba un poquito cagado, lo tengo que reconocer. Había navegado por la bahía en alguna travesía larga y más o menos intentaba quitarme el miedo, pero bueno esta ya era una regata…

P. ¿Qué tal fue la regata?

R. La regata empezó bien, poco viento y todo muy táctico. Me puse en cabeza al principio y aguanté casi la mitad o un tercio de la regata en primera posición. Después empezaron a llegar los problemas, problemas con el piloto, problemas con el GPS, pequeñas roturas… Pero bueno, aflojé el ritmo con la intención de acabar la regata. Al final, acabé quinto en ‘protos’ y 26 en la general de 51.

P. ¿Está satisfecho con su resultado?

R. Yo creo que está bastante bien, a parte, yo en esta regata, en esta temporada, no vengo buscando hacer buenos resultados o una buena clasificación. Simplemente navegar y aprender, aprender bien a gestionar la navegación, el sueño… Estoy súper satisfecho y muy contento, la verdad.

P. ¿Cómo se prepara uno para este tipo de regatas?

R. En el caso de esta regata de 200 millas en solitario, pasas por muchos puntos, muchas zonas con bajos, con piedras, corrientes y zonas con tráfico marítimo. Tienes que estar en guardia todo el rato, muy pendiente. En cuanto al sueño, intentar dormir en cuanto se pueda, en intervalos cortos de más o menos treinta minutos. Sobre todo, en un bordo que te saque para fuera no hacia dentro, hacia tierra, porque si por alguna razón te quedas dormido en un bordo hacia tierra acabas encima de una piedra. Por lo tanto, hay que elegir el momento de dormir y el momento de comer muy bien. El tiempo es básicamente para estar en alerta, preparando la navegación y la táctica. Intentando improvisar lo mínimo.

Esta era la primera regata así que, lógicamente, he tenido que improvisar mucho porque aún desconozco muchas cosas.

P. ¿Cuál será la próxima regata?

R. La siguiente regata es la Mini-Fastnet de 600 millas y en pareja que empieza el 19 de junio. En esta regata habrá sesenta barcos dispuestos a cruzar el canal de la Mancha. Se trata de una regata con un poco más de mar abierto y encima a dos por lo que creo que será más fácil de gestionar. En cuanto al sueño, mientras uno duerme el otro conduce. Será más sencillo, aunque a lo mejor las condiciones sean más duras.

P. ¿Qué expectativas tiene?

R. Acabarla. Uno siempre tiene el espíritu competitivo, lo intenta reprimir más o menos. Si va bien pues genial pero mi objetivo esta vez será acabarla ya que para clasificarte en la Mini Transat uno debe terminar estas regatas clasificatorias. Da igual acabar el último, pero hay que acabarlas, tienes que sumar millas.

P. ¿A largo plazo qué objetivos tiene?

R. Bueno esta temporada correr la regata que ya se ha hecho, la próxima y probablemente una que va hacia las Azores que empieza el 28 de julio. El año que viene, las mismas regatas a partir de marzo e intentar clasificarme para la Mini Transat del 2017. Una vez en la Mini Transat, hacerlo lo mejor posible e intentar apretar el barco. Pero estas regatas clasificatorias, sirven de aprendizaje sin duda… No tiene ningún sentido estar en la pelea, la cosa es aprender, aprender lo básico.

Fotografía de Eliza Chohadzhieva

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